El valor de la tradición familiar en la empresa

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La tradición familiar en la empresa tiene un valor incalculable: el del legado. En Calzados Pitillos lo sabemos y vivimos nuestra compañía de acuerdo a ello.

En 1981, un representante de calzado de Arnedo (La Rioja), Antonio Hernández, decide hacer realidad su sueño. Abre un pequeño taller donde, sobre zapatillas deportivas, serigrafiaba al célebre Naranjito, la mascota del Mundial de Fútbol que tendría lugar en España al año siguiente. Ese pequeño proyecto abrió la puerta a un empresa familiar en la que, con nuestra identidad compartida y con los valores que nacen de ella, seguimos mimando el mismo sueño de nuestro fundador.

La tradición familiar en la empresa: Valores compartidos

De aquel pequeño taller surgió una compañía que se volcó en pequeñas y cuidadas colecciones de calzado femenino. El objetivo era sencillo pero a la vez ambicioso, y más teniendo en cuenta los excesos de la moda de los ochenta. Calzados Pitillos trabajaba para ser conocida y reconocida por la comodidad de sus modelos, en aquel entonces de diseño clásico y también especializado para trabajos profesionales.

Tras una década de trabajo constante, ampliando colecciones y mejorando el producto, el punto de inflexión de Pitillos llega en los noventa de la mano del yute. En respuesta a una corazonada, Hernández compra casi todas las reservas de este material, tan utilizado para la producción de alpargatas. Era 1994. Al año siguiente, el yute es el material más buscado y la tendencia que triunfa en el mercado, la calle y las revistas de moda. Aquel hito es definitivo.

Antonio Hernández trabajó por una compañía basada en los pilares de la comodidad, la calidad y el precio del calzado, así como las respuestas a las tendencias de moda. Pero en el siglo XXI llegó el momento del relevo generacional. Especializada en Marketing y Dirección y Gestión de Empresas, Silvia Hernández, hija del fundador de Calzados Pitillos, se incorporó a la compañía en 2003. Más allá de su formación, ella tenía clara la idiosincrasia de la empresa: Principios, valores y lazos que unían a los miembros familiares junto con los valores de la nueva generación que ella representaba. No se trataba de hacer borrón y cuenta nueva para adaptarse a los nuevos tiempos, sino escribir un nuevo capítulo de la misma historia.

Experiencia e innovación

Silvia Hernández comenzó en administración, pero fue pasando por otros departamentos, para conocer de primera mano cada área. En 2012 fue nombrada directora de Marketing y Publicidad, donde tuvo oportunidad de participar en la renovación de imagen de marca. Cinco años después ascendió a directora general de Calzados Pitillos. Y todo ello fue siempre en una convivencia generacional junto a su padre (y el apoyo de su hermano), con quien generó sinergias que permitieron adoptar decisiones que respondían a las necesidades del momento.

Cuando en una empresa familiar el fundador cede el testigo, hay que tener en cuenta que nadie, ni siquiera miembros de su propia familia, podrán sustituirle. El fundador es quien hace nacer un sueño donde antes no había nada. La nueva generación, en nuestro caso personalizada por Silvia Hernández, no pretendía hacer las mismas cosas que hizo su padre, sino combinar el valioso precio de la tradición y la experiencia acumulada, con la necesidad de innovación y adaptación a los tiempos que viene aparejada con los tiempos actuales.

Esa convivencia pervive en Calzados Pitillos y así deseamos que siga siendo. Y mientras trabajamos por seguir ofreciendo los zapatos más cómodos del mercado, pronto brindaremos con y por el cumpleaños de nuestro fundador. Para seguir creciendo juntos, con todo el valor de la empresa familiar, y acompañados por trabajadores, colaboradores y clientes.

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